Puente barroco sobre el río Manzanares

Fue terminada por Pedro de Ribera y fue construida entre 1719 y 1724. Está compuesto por nueve arcos de medio punto con piedras talladas en granito.

Se caracteriza por sus semicírculos a lo largo de su pavimento y dos cuerpos tipo kiosco a los lados del arco central, que albergan esculturas de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza de Juan Ron.

Las obras de la M-30 para los puentes de Segovia y Toledo, realizadas durante el periodo 1972-1974, incluían la duplicación del puente de Toledo mediante dos pasarelas paralelas al trazado curvilíneo, diseñadas por Fernández Casado, peatonal y cerradas al tráfico.

Entre 1986 y 1987, el armazón degradado por la M-30 se renovó tras el proyecto de Javier Bellosillo. Entre 1992 y 1997, el Ayuntamiento llevó a cabo las obras de restauración y consolidación dirigidas por José Mª Sendarrubias y Alberto Arias, acción recompensada por el Departamento de Urbanismo en 1997.